viernes, 25 de marzo de 2011

Comisiones Obreras y UGT apoyan la agresión de la OTAN a Libia

Es la primera vez que los dos grandes sindicatos apoyan la intervención de la organización armada. Lejos queda ya el "No a la OTAN" de hace 25 años

Los sindicatos UGT y CCOO mostraron este sábado su respaldo a la decisión de Naciones Unidas de agredir a Libia, y al apoyo que ha mostrado el Gobierno español a esta iniciativa.

Así lo indicaron en declaraciones a los periodistas tras participar en un acto de apoyo al ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, quienes coincidieron es destacar la necesidad de que la agresión se desarrolle con rapidez.

El líder de UGT afirmó que el hecho de que “España secunde esta iniciativa de las Naciones Unidas nos parece adecuado, pero creo que sería necesario que se actuara con mucha rapidez”.

Es fundamental actuar con una “enorme rapidez, porque la impresión que tenemos es que la masacre puede seguir; los segundos, no los minutos ni las horas, son precioso”.

Por su parte, el responsable de Comisiones Obreras subrayó que “me parece muy bien que de una vez, aunque parece que un tanto tarde, la comunidad internacional dé amparo al pueblo libio”. “Ojala no lleguen tan tarde como para que la masacre se haya consumado ya”, valiéndose de los datos difundidos únicamente por las agencias de prensa partidarias de la agresión.

Además, indicó que le parece “bien que el Gobierno español, refrendado por el Parlamento, tome la decisión de "cooperar" a normalizar la situación, y (actúe) en defensa de la democracia y de los derechos del pueblo libio”, reproduciendo miméticamente los términos de la resolución del Consejo de Seguridad y del resto de actores occidentales que han jaleado la intervención.

martes, 8 de marzo de 2011

Federica Montseny, anarcosindicalismo en lucha

Cuando conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, reivindicamos con este artículo la figura histórica de Federica Montseny, anarquista infatigable en pos de un mundo más justo.

La historia personal de Federica Montseny Mañé corre paralela a la del anarcosindicalismo español y a la de la CNT, la organización en la que militó durante toda su vida La una no se entendería sin la otra y viceversa. Porque esta mujer, de apariencia frágil pero fuerte como el metal, muy a su pesar, se convirtió en la figura femenina más importante del movimiento ácrata español.
Federica Montseny había nacido el 12 de febrero de 1905, en Madrid. Hija de una pareja de teóricos anarquistas, Juan Montseny (Federico Urales) y Teresa Mañé (Soledad Gustavo) dedicados en cuerpo y alma a propagar las ideas de Bakunin y Prokopkin por el estado español, mediante medios como La Revista Blanca, una de las más importantes publicaciones con que contó el movimiento anarquista en los primeros años del siglo XX. Desde su más tierna infancia, Federica fue educada en los principios libertarios, que propugnaban una sociedad nueva basada en la libertad individual y la abolición del Estado, una sociedad sin clases dominantes ni dominadas.
La fuerte influencia que sobre Federica ejercen el pensamiento y la actitud vital de sus progenitores así como las lecturas que iban cayendo en sus manos, convierten a la adolescente Federica en una escritora en ciernes. Con dieciséis años escribe su primera obra: Horas trágicas. Desde este momento, colabora regularmente en la prensa anarquista con sus artículos sobre naturismo, pacifismo, anarquismo y, sobre todo, feminismo.
Una de las ideas más arraigadas en la concepción anarcofeminista de Federica Montseny fue la necesidad de una educación universal, que no excluyera a las mujeres, como se venía haciendo de manera sistemática. Pero, por supuesto, no cualquier tipo de educación servía. Abogaba por una educación auténticamente libre, donde las mujeres tuvieran opción de elegir su propia forma de vida, donde el poder de decisión fuese una realidad y no sólo un deseo utópico. A la consecución de este objetivo dedicó la mayor parte de su vida.
Y para ello se valió de las únicas herramientas que tenía a su alcance: las palabras, los libros, las ideas. Federica escribió, a lo largo de su vida, más de seiscientos artículos, numerosos relatos de ficción, novelas y ensayos. Entre sus títulos más importantes cabe destacar: La indomable, El anarquismo militante y la realidad española, La Comuna de París y la Revolución Española, Los precursores: Anselmo Lorenzo, el hombre y la obra, Mujeres en la cárcel, Cien días de la vida de una mujer, Heroínas, El éxodo. Pasión y muerte de los españoles en el exilio y su libro de memorias Mis primeros cuarenta años.
Sin embargo, se puede afirmar rotundamente que su talla política dejó en un segundo plano su carrera como intelectual. Quizá hoy en día, cuando ya es costumbre que las mujeres se sienten en el consejo de ministros, no se le conceda la importancia histórica que tuvo esta mujer. Y es de justicia reivindicarla. Montseny fue la primera mujer en España, y una de las primeras en el mundo entero, que ocupó una cartera ministerial, la de Sanidad y Asistencia Social en el segundo gobierno que presidió Francisco Largo Caballero durante la Segunda República. Su período como ministra fue breve, apenas medio año, entre noviembre del 36 y mayo del 37 y aunque no hubo tiempo ni ocasión para llevar a cabo grandes reformas, se encargó de promulgar un proyecto de Ley del aborto, bastante avanzado para la época, que fue rechazo por otros miembros del gobierno, entre ellos el propio Largo Caballero.

Tras su salida del gobierno y la derrota en la Guerra Civil española, llegó el exilio en Francia, la amarga humillación de ver a miles de compatriotas detenidos en campos de internamiento, sin recibir la ansiada ayuda para continuar la lucha antifascista. Según contaba la propia Federica, estos fueron los peores momentos de toda su vida. Al poco tiempo de estar en Francia, comienza la Segunda Guerra Mundial, las persecuciones por parte del ejército nazi, la lucha clandestina. Afortunadamente, cuando ya estaba a punto de ser deportada a la España del general Franco, su tercer embarazo lo impidió. Después de la guerra, se instaló definitivamente en la ciudad francesa de Toulouse. Y aunque en 1977, por fin pudo regresar a nuestro país, continuó viviendo en Francia hasta el mismo día de su muerte, acaecida el 14 de enero de 1994. Durante su largo exilio, Federica trabajó activamente por mantener vivos los principios del anarquismo, dando conferencias, escribiendo artículos, etc., así como por la reconstrucción de la CNT.
Quiero acabar este modesto homenaje a la figura de una personalidad extraordinaria, con unas palabras suyas que resumen a la perfección toda una vida de lucha: "No soy más que una militante libertaria. Ni líder, ni dirigente, ni jefe, porque en la CNT no ha habido, ni hay, jefes, dirigentes ni líderes, sino hombres y mujeres libres que luchan codo con codo, en igualdad de condiciones y sacrificios, por un ideal emancipador."

miércoles, 2 de marzo de 2011

Venezuela: Condenan a 7 años y 6 meses de prisión al sindicalista Rubén González

Venezuela: Condenan a 7 años y 6 meses de prisión al sindicalista Rubén González
Periódico El Libertario

Después de 28 audiencias, realizadas por espacio de 4 meses, el Tribunal Sexto de Juicio a cargo de la juez Magda Hidalgo, ubicado en la ciudad de Puerto Ordáz, condenó al sindicalista guayanés Rubén González a la pena de 7 años y 6 meses de prisión por haber apoyado una paralización de actividades en la empresa Ferrominera, ubicada en Ciudad Piar.

Al escuchar la sentencia, realizada alrededor de las 6 y 30 de la tarde de este lunes 28 de febrero, el sindicalista afirmó “Estaré preso, pero hice lo que tenia que hacer”. La defensa presentó 70 testigos desde el 3 de noviembre de 2010 desde que comenzó formalmente el juicio, todos y cada uno relataron la legitimidad de la paralización de actividades por deudas e incumplimiento de la contratación colectiva, el carácer pacífico de la huelga y la permanente actitud pacífica del líder sindical que en todo momento promovió la intermediación con los patronos para la satisfacción de las demandas obreras.

El Libertario ha venido acompañando el caso de Rubén González, un caso que ha denunciado a nivel nacional e internacional, promoviendo la solidaridad de las organizaciones anarquistas. Para nosotro/as es un caso emblemático que desnuda el carácter autoritario y antipopular del gobierno bolivariano. La condena contra Rubén González es un claro mensaje contra los trabajadores y trabajadoras del país, especialmente contra los de las empresas básicas de Guayana, para que desistan de pelear en la calle por sus derechos.

González también es un ejemplo de la política estatal de criminalización contra la protesta popular, la cual es ejecutada por la Fiscalía y los Tribunales, la Defensoría del Pueblo, los medios de comunicación estatales y los falsos medios comunitarios como Aporrea y ANMCLA.


Desde El Libertario queremos expresar nuestras palabras de aliento y solidaridad a Rubén, Yadith (su esposa), la familia González y todos los trabajadores de Ferrominera de Ciudad Piar. Asimismo, nos sumamos a la convocatoria a una concentración frente a la Fiscalía General de la República, para este mirécoles 02 de marzo de 2011, a las 10 de la mañana, para rechazar la condena contra González, contra el sindicalismo combativo y contra el derecho a la huelga en Venezuela.

jueves, 17 de febrero de 2011

El Ayuntamiento de Elche (PsoE) multa a CNT por repartir panfletos.

Tras la acción CONSUME HASTA MORIR contra el despilfarro y el consumismo que realizamos en las calles de Elche el pasado 24 de diciembre, conjuntamente con miembros del Grupo Antimilitarista Tortuga y la Colla Ecologista El Campaná, donde varios participantes fuimos identificados por las diversas policías, un miembro de CNT participante en el acto, ha recibido una multa de 300 Euros del Ayuntamiento de Elche, basándose en una Ordenanza Municipal de Limpieza, donde entre otras prohibiciones figuran la colocación de carteles y pancartas en la vía publica, pintadas, reparto de octavillas fuera de buzones o sin autorización, etc. ¿?

La multa ya ha sido conveniente recurrida, lo siguiente es seguir ejerciendo nuestros derechos, seguir difundiendo nuestras ideas por todos los medios a nuestro alcance, esta es nuestra primordial batalla. Así que os adelantamos lo que será el texto impreso en un nuevo panfleto, que repartiremos en la calle. ¡Salud y anarquía!
¿A esto lo llaman limpieza? Esto se llama censura, censura a unas ideas y a unos colectivos en concreto. Al poder siempre le preocupa acallar las voces críticas. Y más en los tiempos que corren, cuando el esfuerzo para entretener a la plebe se torna más difícil. Y tienen todos los medios controlados, sus grandes medios, la televisión, sus periódicos, sus empresas de entretenimiento y fábricas de ilusiones. Y al mismo tiempo acallan, suprimen los medios que ellos no controlan: La calle y la Red. Ahí se escuchan las otras voces, las que el gobierno y las empresas no pueden controlar. Al menos lo intentan.

No quieren ver nuestros carteles, pero sobre todo quieren que la gente no los vea, y piense que hay quien, disconforme con la sociedad y el sistema en que vivimos, esta construyendo otra forma de hacer las cosas.

Las ordenanzas municipales de todo tipo, destinadas a esconder todo lo que el sistema no quiere ver, no solo la expresión y la protesta, sino la exclusión social que ellos mismos propician, no son más que una nueva forma de control social , que asegura el éxito de su implantación, gracias a que se regula con probado afán recaudatorio, además de decantarse en su faceta más represiva contra personas y organizaciones de expresión popular, no solo a nivel político, sino a también a nivel cultural, social o de ocio.

Pero estamos en nuestro derecho, a la libertad de expresión y de acción, a la libertad de información y a la libertad sindical, no nos van a coartar, no nos van a callar.

La calle está viva. La calle habla. La calle baila. La calle canta.

PUBLICADO POR C.N.T

viernes, 11 de febrero de 2011

El "desorden" del que habla Occidente y la actualidad de Kropotkin.

En estos días de revoluciones en el Norte de África los observadores occidentales se apresuran en pedir una rápida transición a la democracia, no se les vaya a ir de las manos el proceso y acaben creando otro sistema que no obedezca a sus estrechas miras que no procuran otra cosa que un sistema político a las órdenes del gran capital. Para justificar su impaciencia, alimentada por una dinámica impredecible y un pueblo que pide libertad y justicia pero no partidos ni líderes, los observadores occidentales se apresuran a hablar de "anarquía" y "desorden", reforzando más ese binomio que desde hace años el poder se ha encargado de unir y transmitir a la opinión pública. Pues viene a cuento ahora poner unos textos que, a este respecto, ya escribió Kropotkin en sus días y que, curiosamente, conservan su actualidad. Dice así el príncipe anarquista:
"El desorden, lo que ellos llaman el desorden, es el levantamiento del pueblo contra ese orden innoble, rompiendo sus cadenas, destruyendo sus trabas y yendo hacia un porvenir mejor; es lo que la humanidad tiene de más glorioso en la historia; es la rebelión del pensamiento en la víspera de las revoluciones; es el derrocamiento de las hipótesis sancionadas por la inmovilidad de los siglos precedentes;es la eclosión de todo un raudal de ideas nuevas, de invenciones audaces, es la solución de los problemas de la ciencia.

"El desorden es la abolición de la esclavitud antigua; es la insurrección de las comunas; la abolición de la servidumbre feudal; las tentativas de abolición de la servidumbre económica."

"El desorden es la insurrección de los campesinos sublevados contra los curas y los señores, quemando los castillos para dejar sitio a las cabañas, saliendo de sus guaridas para tomar su sitio al sol."

"El desorden --lo que llaman el desorden-- lo son las épocas durante las cuales, generaciones enteras soportan una lucha incesante y se sacrifican para preparar a la humanidad una existencia mejor, desembarazándola de las servidumbres del pasado. Lo son las épocas durante las cuales el genio popular cobra su libre desarrollo y da, en pocos años, pasos gigantescos, sin los cuales el hombre hubiese permanecido en el estado de esclavo antiguo, de ser rastrero, de animal envilecido en la miseria.

"El desorden es el nacimiento y el despertar de las más bellas pasiones y de las mayores abnegaciones: ¡es la epopeya del supremo amor de la humanidad

ARTICULO DE OPINIÓN DE NIETOSDELPUEBLO

martes, 8 de febrero de 2011

Octavio Alberola: Los anarcosindicalistas en la coyuntura actual.

Cuando acabamos de ver cómo sigue adelante el Plan de Ajuste impuesto por el poder económico neoliberal con la complicidad del Gobierno socialista y de lo sindicatos mayoritarios, ¿cómo no estar de acuerdo con las decisiones de las tres organizaciones que se proclaman anarcosindicalistas para encontrarse en la calle y oponerse conjuntamente a los designios del Capital y el Estado? ¿Cómo no apoyar tales decisiones si me parecen responsables y consecuentes con la coyuntura actual y con el ideal anarcosindicalista?
Esto es (en resumen) lo que manifesté en mi anterior artículo, solidarizándome con el de Suso, y cuál no sería mi sorpresa al leer algunos comentarios críticos y opuestos a tales decisiones. Una oposición justificada en nombre de la coherencia con los “principios, tácticas y finalidades” del anarcosindicalismo.
Nunca he querido dar lecciones a nadie y siempre he dudado de lo bien fundado de los que pretenden darlas. Sobre todo en lo tocante a la coherencia ideológica. Y ello porque, sí, como dijo Bakunín, “mi libertad comienza donde comienza la libertad del otro”, no veo en nombre de que Constitución o Libro sagrado se puede limitar la autonomía de cada anarquista o anarcosindicalista para intentar ser coherente con ese principio. El único que nos define verdaderamente como antiautoritarios. Un principio ético que sólo la práctica de cada uno puede servir para valorar si lo somos.
Dicho esto y dado que esos comentarios, opuestos al encuentro -en el terreno de las luchas sociales actuales- de las organizaciones que se reclaman del anarcosindicalismo, pretenden justificar tal oposición en la necesidad de coherencia entre “principios, tácticas y finalidades”, que suponen no mantienen los otros, me permito pues hacer a continuación algunas reflexiones al respecto. Y, puesto que algunos parecen haberlo olvidado, comenzaré por recordar que, al constituirse la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1910, sus principales objetivos son los de “desarrollar entre los trabajadores el espíritu de asociación, haciéndoles comprender que sólo por estos medios podrán elevar su condición moral y material en la sociedad presente”, y el de “apresurar la emancipación económica de la clase trabajadora a través de la expropiación revolucionaria de la burguesía”. Dos objetivos que reflejan la intencionalidad de su corpus ideológico, surgido del encuentro y fusión -en la teoría y en la acción- de dos convicciones, dos voluntades y dos tradiciones: la del asociacionismo obrero revolucionario y la del apoliticismo anarquista. Una conjunción natural, lógica y consecuente, tanto en la radicalidad como en el pragmatismo. Radicalidad y pragmatismo que algunos han querido y quieren pautar a través del “célebre” y voluntarista tríptico programático de “principios, tácticas y finalidades”. Esa especie de trinidad laica y revolucionaria que algunos la consideran como las “Tablas de la Ley”, y cuya interpretación sectaria –ya sea en el sentido de la “pureza” o del “posibilismo”- ha acabado provocando innúmeras escisiones en el seno de la CNT a lo largo de estos cien años.
La vigencia de los “principios, tácticas y finalidades” de la CNT
Sabemos que la historia del anarcosindicalismo español está marcada por un conflicto-lucha de preeminencia teórico-discursiva entre las dos convicciones, voluntades y tradiciones que, desde la fundación de la CNT, están al origen de su corpus ideológico. Una conflicto-lucha de preeminencia provocada por los diferentes modus operandi de las dos ideologías que desde entonces inspiran el actuar de esta organización obrera: la sindicalista, operando sobre lo concreto de la realidad económica, y la anarquista, sobre la subjetividad de la conciencia en la convivencia humana. Modus operandi que, en la práctica, se hacen presentes a través de una dualidad operativa y una dualidad temporal; pues, efectivamente, luchar por intereses materiales inmediatos y aspirar a la emancipación (que en todos los casos de figura no puede ser más que a largo plazo) implica necesariamente situar la lucha en dos temporalidades diferentes y actuar con dos perspectivas también diferentes. En el primer caso, las temporalidades del hoy y la del mañana, y, en el segundo, las perspectivas de mejorar las condiciones de vida dentro del sistema en vigor y la de luchar para destruirlo.
No es pues de extrañar que este conflicto-lucha por la preeminencia ideológica haya generado permanentemente problemas y enfrentamientos internos por la orientación programática y por el control burocrático de la organización. Problemas y enfrentamientos camuflados, consciente o inconscientemente, detrás del falso dilema de “coherencia” o “eficacia”, pese a ser obvio que sólo subjetiva y sectariamente se puede pretender ser más “coherente” o más “eficaz” que los otros. Y más entre antiautoritarios. Salvo, claro está, cuando también entre ellos prima el Yo sobre el Nosotros. De ahí que también debería ser obvio que en el caso de la temporalidad y en el de la perspectiva, la coherencia no puede ser concebible sin la eficacia y viceversa. ¿Qué sentido tendría y para qué serviría una coherencia ineficaz o una eficacia que no fuese coherente con la finalidad? La coherencia entre medios y fines no es sólo un principio ético, es también el fundamento mismo de la eficacia. Pues es evidente que el referente de tal coherencia es el principio ético que la funda; por lo que, en todo momento y circunstancia, el referente de la coherencia para los anarcosindicalistas no puede y no debe ser otro que el comportamiento antiautoritario.
En consecuencia, si el referente ético es el comportamiento antiautoritario, sólo puede haber y hay coherencia entre “principios” y “tácticas” cuando éstas son utilizadas para conseguir las “finalidades” a través de comportamientos antiautoritarios. Tanto si las “finalidades” son mejorar las condiciones de vida dentro del sistema en vigor como si son las de luchar contra este sistema. O sea, que sólo se puede hablar de coherencia en la vivencias cotidianas del etos y en la contingencia de la finalidad. Es decir: cuando nuestro comportamiento es antiautoritario en las vivencias cotidianas y en la contingencia de la lucha por la finalidad emancipadora. Tal es la coherencia, entre el ideal y la praxis sindical, que los anarcosindicalistas españoles se han esforzado en conseguir y mantener en los momentos más fructíferos de su historia.
Ideal y praxis sindical
Pues bien, a pesar de esta permanente tensión por la coherencia entre ideal y praxis sindical, el hecho es que los anarcosindicalistas españoles logran consolidar su organización, la CNT, y hacer de ella un referente ético y revolucionario para la clase trabajadora en la lucha contra todas las formas de explotación y dominación del hombre por el hombre. Y ello no sólo en España sino en el mundo.
Gracias pues al entusiasmo y a la integridad moral de esos luchadores, en los conflictos por mejorar las condiciones de vida de los explotados y oprimidos de cualquier signo, el anarcosindicalismo consigue impregnar de valores anarquistas a la clase trabajadora y a una buena parte de la sociedad española de su tiempo. Y esto es posible porque esos anarcosindicalistas no piensan en ningún momento que su intervención, junto a personas de otro pensamiento (pero igualmente explotadas), pueda poner en causa su identidad. Al contrario, están convencidos de que tal fraternización la potencia, puesto que los valores por los que luchan no son sólo para ser vividos por un grupo de anarquistas convencidos sino también por cualquier persona con aspiraciones de justicia y libertad.
Esos luchadores son conscientes de que los “principios, tácticas y finalidades” del anarcosindicalismo tienen un basamento ético, igualitario y antijerárquico: tanto en su funcionamiento asambleario horizontal como en su proyección emancipadora, el comunismo libertario. Pero también son conscientes de la necesidad de adecuar su acción a las condiciones de lucha de cada etapa: tanto por la capacidad del capitalismo para hacer frente a las exigencias obreras como por la adhesión o no de las masas a la lucha por la emancipación. Por ello adaptan las tácticas a las circunstancias sin renunciar a los principios y a las finalidades; pues saben que lo primordial, lo verdaderamente decisivo es conservar la capacidad de indignación, el deseo y la voluntad de luchar por la emancipación.
No, no lo olvidan, son plenamente conscientes de que ser asalariados y verse obligados a defender sus derechos dentro del marco laboral del sistema es contradictorio -en teoría- con sus finalidades de abolición del Capital y el Estado, de construcción de una sociedad comunista libertaria. No lo olvidan cuando, para atender prioritariamente el presente, adaptan su acción sindical a la nueva organización del trabajo impuesta por el Capital e incorporan las Federaciones de Industria en sus estructura orgánica. Ni cuando se ven obligados a luchar por la reincorporación de los despedidos en sus puestos de trabajo. No, no lo olvidan; pero tampoco olvidan su aspiración a un mundo sin explotación. La prueba de ello, de la coherencia con la voluntad emancipadora, la dan el 19 de julio de 1936 e inmediatamente después, al poner en marcha las colectividades en todas las zonas en donde el Capital y el Estado ha desaparecido.
El anarcosindicalismo español hoy
Sabemos cómo se frustra esa experiencia y el por qué, pese a ello, sigue siendo la más avanzada de todas las tentativas por construir un socialismo verdaderamente igualitario y antijerárquico. Sabemos también cómo se desarrolla el proceso de reconstrucción de la CNT tras la muerte de Franco y el por qué, desde entonces, hay en España tres organizaciones que se reclaman del anarcosindicalismo. Pero lo importante es que, después de 30 años de incomunicación, un prometedor proceso de reencuentro de ellas en las luchas sociales está ahora en marcha. Un proceso que puede revigorizar el anarcosindicalismo español y centrar de nuevo su acción en la coherencia y la eficacia del luchar...
Como el de ayer, el anarcosindicalismo de hoy vuelve a caracterizarse por la firme voluntad de conjugar su propuesta de resistencia, frente a las imposiciones del Capital, con su propuesta de construcción de una sociedad sin explotación ni dominación. Voluntad y, al mismo tiempo, esfuerzo por tener siempre un pie en la realidad presente sin renunciar a la aspiración manumisora. Voluntad de coherencia con el ideario; pero también de coherencia, de fidelidad al compromiso solidario con los trabajadores. Una voluntad y una práctica coherente con su discurso, que la distingue del sindicalismo institucional representado por los sindicatos mayoritarios... Ese sindicalismo, de CC OO y UGT, que pretende ser independiente de los partidos políticos; pero que, además de preconizar la colaboración de clases, firma pactos con la Patronal y los Gobiernos de turno en perjuicio de los trabajadores.
En tales condiciones, ¿cómo no apoyar tal proceso de encuentro en las luchas contra la Patronal y el Gobierno “socialista”? Un proceso que, además de mostrar la madurez ideológica de los anarcosindicalistas españoles, constituye una prueba concreta de su firme voluntad de “seguir haciendo un frente común para combatir los recortes sociales” y mostrar a los trabajadores que existe un “sindicalismo más combativo” para luchar por los “derechos laborales que hoy nos pretenden arrebatar”, como lo precisa Pako Millán, militante de la CNT-Cataluña. Un “frente común” que se quiere mantener, “pese a las discrepancias” y “diferencias estructurales de peso” que, según Millán, separan aún a la CNT de la CGT y Solidaridad Obrera; pero que puede truncarse… Pues los hay ya que intentan justificar, en base a tales “discrepancias” y “diferencias”, su oposición a ese encuentro y “frente común”... De ahí la necesidad y urgencia de interrogarse sobre la pertinencia de tales “discrepancias” y “diferencias” para saber si son realmente de peso y justifican esas oposiciones…
¿“Discrepancias” y “diferencias estructurales de peso”?
Yo no creo que estas “discrepancias” y “diferencias estructurales” sean de mucho “peso”. No sólo porque me parecen sin fundamento sino también porque las trayectorias de las tres organizaciones que se pretenden anarcosindicalistas no son muy diferentes. Además, las tres han hecho y hacen todo lo posible por ser consecuentes con la voluntad de resistencia y la voluntad transformadora del anarcosindicalismo. Tanto para defender los derechos laborales de los trabajadores como para crear o apoyar espacios sociales de convivencia libertaria: ateneos, escuelas racionalistas, etc. Inclusive en la incitación y desarrollo de actividades productivas autogestionadas para comenzar a experimentar ya en el presente las bases de la convivencia libertaria futura.
La realidad es que, salvo casos aislados, la gran mayoría de los anarcosindicalistas de las tres organizaciones se siente parte del pueblo y no separa su lucha por emanciparse de la lucha por la emancipación de todos. Pocos son los que en estas organizaciones se creen ser élite o vanguardia. Aunque, con eso no quiero decir que en el pasado no han sido suficientemente perseverantes en sus obsesiones elitistas o vanguardistas como para llegar a crear y mantener durante mucho tiempo ambientes sectarios y dogmáticos. Al extremo de impedir toda posibilidad de crítica interna y de diálogo y acercamiento con los militantes de las otras organizaciones. Por eso tiene hoy tanta importancia analizar objetivamente la realidad de estas “discrepancias” y “diferencias estructurales”. No sólo porque no parecen ser realmente de peso o, al menos, de suficiente peso, como para justificar un enfrentamiento tan duro y un aislamiento tan prolongado, sino también porque no es la separación que permitirá superarlas y salir de la impotencia transformadora.
Es verdad que la participación en las “elecciones sindicales” y el tener “permanentes liberados” es una cuestión importante en la estrategia sindical actual. Se puede estar a favor o en contra; pero, en todo caso, esa cuestión, esa “táctica”, debe ser analizada seria y objetivamente desde el punto de vista de la coherencia con las “finalidades” del anarcosindicalismo; pero también de la eficacia para alcanzarlas. No desde una pretendida coherencia ideológica que sólo se aplicaría para tal opción táctica; pues sería una hipocresía y pura demagogia pretender que ella implica colaboración con el sistema y que no la hay cuando se acepta trabajar por un salario, cuando se lucha contra la deslocalización de las empresas o se recurre a asesorías jurídicas para reclamar los derechos legales conculcados a los trabajadores, para luchar contra los despidos, etc., etc., como se ha señalado en alguno de los comentarios. Es obvio que, trabajar para una empresa privada no impide luchar contra el Capitalismo, como trabajar en los servicios públicos (sanidad, enseñanza, seguridad social, etc.) tampoco impide luchar contra el Estado. Lo decisivo, para luchar contra el Capitalismo y el Estado, es no renunciar a esa lucha y hacer todo lo posible por mantener, en todo momento y circunstancia, un comportamiento antiautoritario.
Lo importante hoy: la acción
Yo no creo que el actual modelo de intervención sindical posibilite el cambio social. Yo también pienso como Alfonso Álvarez, actual secretario general de la CNT, que “mientras la dinámica de los comités y las elecciones sea una práctica aceptada mayoritariamente entre el conjunto de los trabajadores será difícil romper con la actual situación”. Que “lo importante no es llamarse de una u otra forma”, que “lo importante es la acción que se ejerce”. De ahí que considere, hoy por hoy, secundario la participación de algunos anarcosindicalistas en “la dinámica de los comités y las elecciones”. No sólo porque no sé si tal participación les permite tener una presencia sindical mayor y una mayor eficacia en las luchas sino también porque muchos de esos anarcosindicalistas me parecen sinceros en sus intenciones de luchar por la defensa de los trabajadores. Lo que si considero realmente importante y urgente es, como lo precisa Álvarez, “la unión de los trabajadores en la calle, en los tajos, en las luchas, en torno a las cuales trabajadores de distintas organizaciones van confluyendo (en piquetes, en ocupaciones, etc.)”; puesto que es evidente que “ahí es donde se puede establecer la solidaridad y a la vez el debate en torno a prácticas y luchas concretas”.
No me parece pues justificada la oposición a esta búsqueda de “unión de los trabajadores en la calle, en los tajos, en las luchas…” Las “discrepancias” y “diferencias estructurales” me parecen nimias ante lo que se nos viene encima… Más bien creo que las causas de la oposición son otras… Las mismas que contribuyeron a dividir la CNT durante la “transición” de la Dictadura a la Democracia, facilitando la continuidad institucional y a las clases privilegiadas poder preservar sus privilegios. Claro que tampoco debe olvidarse esa absurda y perniciosa tendencia a concebir el anarquismo como una doctrina casi religiosa y la pretensión de algunos de erigirse en sus exégetas. Un exclusivismo que acaba por convertirse en obsesión excluyente y aislacionista, anulando toda capacidad de autocrítica y de puesta en causa de las convicciones propias, sólo las de los demás. Un comportamiento incomprensible e inaceptable en personas que se pretenden partidarias de la libertad y la autonomía para todos. Incomprensible, porque la coherencia anarquista es la negación de toda forma de autoridad, e inaceptable, porque en momentos tan cruciales para la clase trabajadora, como lo son los actuales, la unión de los explotados y oprimidos es más necesaria que nunca. Una unión en la acción, que no obliga a renunciar a la identidad organizacional actual ni a la aspiración emancipadora del anarcosindicalismo, y que quizás nos obligue a una franca y leal emulación en la defensa de los derechos de los trabajadores y en la búsqueda de nuevos caminos hacia el mundo que anhelamos.
Fraternalmente
Octavio Alberol

APAGÓN GENERAL EL PRÓXIMO 15 DE FEBRERO A LAS 22:00 HORAS

*ENDESA y FENOSA CELEBRAN LA SUBIDA DE PRECIOS DEL 11%*

*VAMOS A PASAR DEL CABREO A LOS HECHOS.** *

*APAGÓN GENERAL DÍA 15 DE FEBRERO

*El DÍA **15 DE FEBRERO** DÍA DEL CONSUMIDOR, **apagón general** de electricidad en los hogares españoles a las **22 horas** en señal de protesta por la subida abusiva que ENDESA, IBERDROLA y FENOSA han llevado a cabo en sus tarifas eléctricas.*

*¡PON UNA ALARMA EN TU MÓVIL, HAZ UNA CRUZ EN EL CALENDARIO, AHORA DESPUÉS SE TE VA A OLVIDAR!**

La única forma que tenemos de luchar los consumidores contra estas practicas abusivas, es con medidas como esta por eso os convocamos a seguir esta iniciativa Que comenzara **a las 22 horas y durara 30 minutos.

CON SOLO **30 MINUTOS** **APAGANDO TODAS LAS BOMBILLAS**, **COCINAS ELÉCTRICAS Y TODO LO QUE SE PUEDA**, A EXCEPCIÓN DE UNA DE ELLAS PARA VER, HAREMOS UN HUECO EN SUS ARCAS, Y TENDRÁN QUE DETENER SUS TRANSFORMADORES, ASÍ SE ACORDARÁN DE TODOS A LOS QUE NOS ESTÁN ESTÁN ROBANDO!!!

**!!!! OS ROGAMOS QUE LO HAGÁIS PASAR AL MAYOR NUMERO DE CORREOS ELECTRÓNICOS, UTILIZAD CCO (con copia oculta)!!!!!......*

*Si no somos capaces de desenchufarnos media hora para así devolverles la bofetada a quienes nos están asfixiando, tal vez es que entonces tenemos lo que nos merecemos.*